¿Cómo se diseñan las vacunas de tratamiento para que funcionen?*
Las vacunas de tratamiento de cáncer están diseñadas para tratar el cáncer que ya se ha presentado. Se trata de hacer que las vacunas retrasen o detengan el crecimiento de las células cancerosas; que reduzcan el tamaño del tumor; que impidan que regrese el cáncer; o que eliminen las células cancerosas que no se han destruido con otras formas de tratamiento.
La producción de vacunas terapéuticas efectivas contra el cáncer requiere un profundo entendimiento de cómo interactúan las células del sistema inmunitario con las células cancerosas. El sistema inmunitario no suele "ver" las células cancerosas como células peligrosas o foráneas, como lo hace generalmente con los microbios. Por eso, el sistema inmunitario no arma un ataque agresivo contra las células cancerosas.
Varios factores dificultan que el sistema inmunitario se apunte a cánceres que están creciendo para destruirlos. Lo más importante es que las células cancerosas ya llevan antígenos normales del individuo además de los antígenos específicos asociados con el cáncer. Además, las células cancerosas experimentan a veces cambios genéticos que pueden dar como resultado que pierdan los antígenos asociados con el cáncer.
La producción de vacunas terapéuticas efectivas contra el cáncer requiere un profundo entendimiento de cómo interactúan las células del sistema inmunitario con las células cancerosas.
Por último, las células cancerosas pueden producir mensajes químicos que suprimen las respuestas inmunitarias contra el cáncer en los linfocitos T citotóxicos. Como consecuencia, aun cuando el sistema inmunitario reconozca un cáncer creciente como una amenaza, es posible que ese cáncer todavía se escape de un ataque agresivo por el sistema inmunitario.
Para ser efectivas, las vacunas de tratamiento del cáncer deben lograr dos objetivos. Primero, como las vacunas tradicionales y las vacunas de prevención del cáncer, las vacunas de tratamiento del cáncer deben estimular respuestas inmunitarias específicas contra el blanco correcto. Segundo, las respuestas inmunitarias deben ser suficientemente poderosas para superar las barreras que las células cancerosas usan para protegerse del ataque de las células B y de las células T citotóxicas o asesinas.
Avances recientes en el entendimiento de cómo las células cancerosas se escapan de ser reconocidas y atacadas por el sistema inmunitario proveen ahora a los investigadores los conocimientos requeridos para diseñar vacunas de tratamiento del cáncer que pueden lograr ambos objetivos.